Romántico a la francesa

El otoño nos regala un paisaje nostálgico, teñido de marrones, grises y naranjas. Es momento de escapadas al campo y de disfrutar de esos pequeños châteaux llenos de encanto que pueblan los alrededores de París. Sencillos, pero con decoraciones vividas y llenas de calor, estas casas deliciosas respiran un aire afrancesado increíble. Si quieres dar un acento francés a tu casa, atento a las claves.

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Un château en Guainville

Es la estación del año ideal para huir de la ciudad y visitar por ejemplo el petit château de Guainville, en  las afueras de París. Un serpenteante caminito de piedras nos conduce hasta la puerta principal de esta casa de postal, rodeada por un vergel todavía fresco y verde.

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Materiales cozy

La madera es la mejor aliada para buscar la calidez. La vemos en suelos, armarios empotrados, muebles suavemente torneados y en el marco de la chimenea, adornada con molduras que ayudan a dar movimiento a las paredes.  Los textiles asumen toda la marca francesa: se han escogido estampados Toile de Jouy para la chaise-longue y telas pesadas con una bonita caída para las cortinas.

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Entre algodones

Abrimos las pesadas cortinas adamascadas para llenar de luz la habitación más íntima de la casa: el dormitorio. ¡La cama es la reina! El dosel es el encargado de dar el toque romántico. Para dormir con esa sensación de comodidad y protección, nada mejor que textiles naturales como el algodón y el lino. Y, si algo tienen las fibras naturales es que van igual de bien en invierno y en verano. Alfombras de yute ayudarán a transmitir, ligereza, naturalidad y calidez.

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Tesoros recuperados

El exotismo se apodera del despacho. Caracolas que se retuercen, caballos y elefantes de madera, cuencos y bolas decorativas reposan sobre una exquisita mesa de madera y mármol. ¡Sus patas torneadas la delatan! Su refinamiento francés envuelve el espacio de elegancia y clase. Ademas, marcos abarrocados, respaldos de rejilla y alfombras kilim son los encargados de aportar unas gotas de sofisticación a esta casa de campo.

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Piezas tradicionales

Una doble puerta de madera lacada nos invita a pasar y descubrir la sala principal de la casa: el comedor. Una chimenea empotrada que, con gran protagonismo,  capitanea esta gran sala.  En un cottage romántico no puede faltar la calidez de la madera. Para ello, recurrimos a una mesa redonda, de madera maciza y sillería con asientos de rejilla.

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Detalles al natural

Los pequeños detalles cobran vida en el salón.  Elementos naturales y frescos como las flores y las plantas ponen el toque femenino y coqueto.  Animales que custodian la chimenea, cornamentas y descascarilladas vasijas de barro que parecen sacadas del viejo desván… Apuesta por accesorios con personalidad e intégralos de forma que creen una simbiosis con el resto de la decoración.

Ariadna Capdevila