Una casa para vivir la Navidad

Vivimos nuestro particular cuento de Navidad en este encantador piso de diseño acogedor y cálido en el que se ha optado por mostrar el espíritu festivo de forma muy natural y totalmente integrada con el estilo clásico de la vivienda. Cada detalle navideño ha sido pensado para que la casa respire el ambiente de estas fiestas sin que en ningún momento los adornos desentonen con el resto de la decoración.

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Los adornos navideños se han integrado con los tonos neutros que tiñen la casa de serenidad para conseguir integrar el espíritu festivo en el interior.

Cálida bienvenida

La casa nos recibe con una declaración de intenciones muy clara: en este piso se vive la Navidad. Las velas bajo la mesa velador y las coronas y detalles de hojas naturales que cuelgan de las puertas o se exhiben sobre el aparador son un indicio de la sencillez y dulzura que encontraremos a continuación. Todo ello nos transmite una profunda sensación de calma y serenidad, potenciada por la sofisticación de la que parte el diseño de interior de la vivienda.

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El árbol de Navidad decorado con detalles sencillos en tonos blancos es el protagonista del salón.

Dulce Navidad

El salón está presidido por el tradicional árbol de Navidad, que se ha optado por decorar con mullidos adornos en tonos blancos que combinan con los colores base de la vivienda. Los grandes ventanales dejan entrar la luz natural completando esta sensación de serenidad que desprende el piso, y los muebles de estilo afrancesado aportan un carácter tremendamente romántico y chic. En este escenario la Navidad se siente de forma acogedora con detalles llenos de dulzura y calidez, como las bandejas y candeleros dorados que ambientan la mesa de centro del salón.

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Los muebles de estilo afrancesado aportan a la vivienda un carácter tremendamente romántico y sofisticado.

Escenario romántico

Nos encontramos en un escenario decorado con mucho gusto con piezas que destacan por la distinción y el romanticismo, que presumen de patas con forma cabriolé, de maderas en tonos naturales y desgastados, y de tapizados en tonos blancos y beige. Las molduras de yeso de techos y paredes refuerzan el carácter clásico y afrancesado del piso y cada detalle se ha pensado para que se viva de forma relajada y con naturalidad.

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Un mantel blanco sirve de base para otro en tonos beige sobre el que se ha dispuesto un centro de mesa con ramas de eucalipto.

Navidad en la mesa

Siguiendo la línea del diseño de la casa, la mesa del comedor se ha vestido con un mantel de tonos sobrios y estampados geométricos que combina a la perfección con el tapizado de las sillas medallón y las butacas que presiden los extremos. También percibimos algunos destellos dorados procedentes de dos elegantes candeleros cuyo brillo contrasta con el centro de mesa elaborado con ramas de eucalipto. La idea era que la mesa no se recargara, se viera despejada y “respirara”, por eso se completa la decoración con unos pocos adornos navideños de formato pequeño dispuestos desordenadamente sobre el mantel.

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Un árbol con una estructura de troncos en la habitación infantil permite a los niños hacer de la decoración navideña un juego.

Los niños y la magia de las Fiestas

La magia de la Navidad también se ha trasladado a la habitación infantil con un sencillo árbol navideño de estructura de troncos y decorado con elementos de lino en forma de corazón y estrella. De esta forma, los niños los pueden quitar y poner fácilmente para hacer un juego de la decoración del árbol. El resto de detalles festivos se han repartido por toda la habitación como si se tratara de un juguete más del cuarto infantil. Elaborados en madera, nos recuerdan a los antiguos juguetes de este material que se encontraban en las habitaciones infantiles de épocas pasadas.

Nuria Gutiérrez

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