Wabi sabi: la belleza de la imperfección

Muchos pensarán que nos referimos a una nueva receta de sushi, pero nada más lejos de la realidad. Wabi sabi es un paradigma filosófico y estético japonés vinculado al budismo y que ensalza la sabiduría y belleza que reside en la imperfección. Una nueva manera de vivir y decorar que descubrimos junto a la estilista Amaya de Toledo.

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Es difícil traducir el término, ya que proviene de dos palabras japonesas cuyo significado ha ido evolucionando, pero podríamos decir que wabi hace referencia a la simplicidad rústica, la frescura y peculiaridades tanto de lo que encontramos en la naturaleza como de lo que el hombre produce, y sabi, a la belleza y serenidad que evidencia la pátina del tiempo. Pero para aclararnos estos conceptos entrevistamos a Amaya de Toledo, licenciada en Historia del Arte y con una amplia experiencia como decoradora de interiores, estilista en numerosas revistas y directora de arte para todo tipo de proyectos de publicidad.

Cuéntanos, ¿qué es el wabi sabi Amaya?

Es un rasgo característico de la belleza estética japonesa que describe objetos o ambientes caracterizados por la simplicidad, la impermanencia y la observación del paso del tiempo a través de la materia.  Es la belleza oculta que se advierte en lo imperfecto e inacabado. Es un paradigma estético y también filosófico, ya que otorga una dimensión espiritual al arte de vivir.

¿Por qué crees que se ha puesto de moda?

Tiene gran aceptación porque es una estética, cálida, profunda y que venera la autenticidad en contraposición a la frialdad de lo ostentoso, pulido y fabricado en serie.

¿Realmente podemos aplicar la estética wabi sabi en las casas del s. XXI?

Por supuesto, no es necesario vivir en una austera cabaña de madera para experimentarlo. Un mueble moderno puede tener rasgos wabi sabi en su forma orgánica, textura, simplicidad o trazo artesano. Hay obras de arte moderno cuya contemplación evoca el silencio, el vacío, la quietud, el recogimiento o que son un juego de texturas imperfectas e inacabadas, como las del arquitecto y diseñador italiano Gaetano Pesce, Rothko, Lucio Fontana, Anish Kapoor, Hiristo Sigimoto o Antoni Tàpies.

Merece la pena intentar aplicar el wabi sabi en nuestra casa porque supone un cambio en el valor que otorgamos a los objetos que nos rodean.

salón wabi-sabi

El wabi sabi predica la belleza de la imperfección. ¿De qué manera entiendes este concepto?

La vida de un objeto y su impermanencia se evidencian en su pátina y desgaste. El wabi wabi venera la imperfección de los materiales que son vulnerables a los efectos del tiempo. La vida ha pasado a través de ellos y la belleza se expresa. La técnica japonesa del Kintsukuroi, por ejemplo, reparaba objetos rotos rellenando sus grietas con plata y oro: se celebran los defectos y la imperfecciones porque muestran la belleza de la fragilidad.

¿Qué paleta de color encaja mejor en el wabi sabi?

Colores no estridentes que surgen de la naturaleza. Marrón, beige, blanco, gris, verde, azul… En realidad cualquier tono o color que emerja tras el tiempo, el uso y el desgaste.

¿Cuáles son sus materiales preferidos?

La madera, la piedra y las fibras naturales como el algodón y el lino.

¿Qué papel tiene la artesanía en el look wabi sabi?

Un papel primordial, ya que surge de una visión subjetiva, individual y nunca mecánica.

alacena wabi-sabi

¿Qué consejos nos das para incluir el wabi sabi en nuestra casa?

La búsqueda de la sencillez y la eliminación de todo lo superfluo y recargado, así como el uso de elementos naturales. Un espacio debe estar compuesto por muebles y objetos distribuidos en un orden natural y todos ellos deben constituir una historia en sí mismos gracias a su pátina, textura y forma únicas.

Además, para los que quieran profundizar en la materia les recomiendo la lectura de “Wabi Sabi para artistas, diseñadores y filósofos” de Leonard Koren y que se adentren en el maravilloso mundo de Tanizaki con “El elogio de la sombra”.

¿Cómo puede cambiarnos a nosotros mismos esta estética?

Abrazar la estética wabi sabi supone una transformación de nuestra persona, y en consecuencia, de nuestro entorno. Implica una aproximación a la naturaleza esencial de las cosas, un cambio en la apreciación de la belleza, asumida en la sencillez imperfecta y efímera. Todo para acercarnos a un modo de ser y pensar que genera bienestar.

Yaiza García

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