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Sauna:la guía Westwing

Relajar los músculos cuando lo necesitamos, y conseguir ese bienestar tan deseado, lo podemos conseguir gracias a la sauna. Pocos placeres son realmente saludables para nuestra salud, pero sin duda la sauna es uno de ellos. ¡No es de extrañar que los finlandeses no puedan estar sin ella!

Para obtener los beneficios de la sauna totalmente, hay que ir con regularidad y prestar atención a las nuevas técnicas que tiene la sauna. Debido a la circulación de la sangre y de los vasos sanguíneos, si luego tomamos una ducha bien fría, ¡nos quedaremos como nuevos!

Beneficios de la sauna

La sauna no solo es placentera y relajante, sino que también tiene efectos muy positivos sobre la salud. La circulación de nuestro organismo se favorece por el calor de la sauna, y por el frío que nos proporciona el baño de agua fría que tomamos luego. Esto refuerza nuestro sistema inmune, ¡así que será difícil que caigamos en un constipado! Con la sauna combatiremos mejor otras enfermedades y el estrés, ¡estaremos mucho más relajados!

Otras ventajas que nos puede aportar la sauna es la relajación muscular y un mejor flujo de la sangre. ¡Con la sauna conseguiremos la relajación que necesitamos para mejorar nuestra salud!

Sauna – ¡Úsala correctamente!

Antes de ir a la sauna, debes familiarizarte con sus conceptos básicos. ¡No vaya a ser que pase algo! Lo primero que debes saber es que las personas con problemas circulatorios, enfermedades cardíacas y circulatorias, infecciones agudas, inflamaciones, trombosis y varices, no deben ir a la sauna.

Si eres uno de los afortunados que puede ir a pasar el día a la sauna, debes de saber que lo mejor es no haber comido comidas pesadas, ¡nada de carga adicional a la circulación! Además, debes de beber suficiente para estar suficientemente hidratado, ya que en la saunas vas a sudar, ¡y mucho! Por no olvidar, que debes estar limpio ya que la sauna la vas a compartir con más personas, o luego va a ser utilizada por más gente, ¡así que máxima higiene! Algunos expertos, recomiendan tener un baño caliente antes de meterse en la sauna, así tu cuerpo se va acostumbrando a ese calor y el cambio de temperatura no será tan brusco. ¡En la sauna estarás a 40 o 42 grados!

¿Qué hacer en la sauna? Después de ducharte, lo único que tienes que hacer es coger una toalla grande con la que te puedas sentarte completamente sobre el banco de madera. Aunque también hay saunas en las que tienes que estar desnudo, por lo general, nada más sentarte, solo tienes que cerrar los ojos y relajarte. Si eres muy charlatán, intenta poner la mente en blanco y relajarte todo lo que puedas, ¡ya hablarás después en la cafetería! Disfruta de la sauna durante unos 15-20 minutos, ¿y después? Una vez ya hayas estado este tiempo, debes enjuagarte el sudor, con agua fría o tibia. Una vez hecho esto, ¡si te metes en una piscina de agua muy fría será perfecto para tu circulación! No olvides no sumergir la cabeza, ya que perderías el calor de forma muy rápida. ¡No vayamos a coger un resfriado! Después, sécate bien, ponte el albornoz, ¡y a disfrutar del aire fresco!

Puedes hacer 3- 4 sesiones de sauna al día, comiendo y relajándote siempre. Una buena crema para la piel te irá genial para finalizar el día de sauna. Y para conseguir todos los beneficios de la sauna, ¡no olvides ir una vez por semana a la de tu gimnasio!

El paraíso de las saunas

Puedes elegir entre diferentes tipos de sauna: una moderna, o la clásica finlandesa por ejemplo. Algunas tienen algunos elementos adicionales, como luces y aditivos aromáticos. Si no tienes tiempo de ir de ir a la sauna pública o a la de tu gimnasio siempre puedes ponerte una en casa. Si tienes el espacio suficiente, ¡te vendrá genial para tu salud!

No dudes en que la sauna forme parte de tu vida cotidiana, ¡tu salud y belleza te lo agradecerán!

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