Secadoras

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Secadoras:la guía Westwing

Casi todos los días tenemos ropa que lavar. No solo se trata de prendas de ropa sino también de sábanas, toallas, manteles o servilletas. Si tenemos niños, el número de lavadoras que ponemos a la semana aumenta considerablemente. Lavar suele ser un proceso rápido, el problema llega cuando tenemos que esperar a que la ropa se seque, y para ello existen las secadoras.

Secar la ropa conlleva tiempo, sobre todo en otoño o invierno y ¡que decir del espacio! Seguro que tu también te has visto obligado a colgar prendas en los radiadores o comprar un tendedero portátil, y colocarlo en medio de alguna habitación. Afortunadamente existe un electrodoméstico que nos soluciona este problema: la secadoras.

Las secadoras: útil ayuda

Actualmente, nuestras vidas son demasiado ajetreadas como para dedicarle mucho tiempo a hacer la colada. Colgar la ropa de una a una en el exterior, esperar a que se seque, volver a salir a recogerla nos lleva demasiado tiempo, sin duda mucho más que coger toda la ropa y, según sale de la lavadora, meterla en la secadora y conseguir que se seque en unos minutos. Hoy en día puedes incluso ahorrarte ese paso, ya que ¡existen lavadoras con secadora incorporada! Con solo pulsar un botón y sin necesidad de ocupar espacio extra en tu casa, podrás secar tu ropa.

Las secadoras: un poco de historia

Las primeras secadoras fueron puestas en el mercado en 1958 por la empresa alemana Miele. Los primeros modelos de secadoras estaban pensadas para el uso industrial pero fueron el comienzo para el gran éxito en el que se convertirían las secadoras para uso doméstico, empezaron a comercializarse en 1980.

Tipos de secadoras: de evacuación o de condensación

Cuando secamos la ropa, la humedad debe ir a algún lado. Si dejamos secar la ropa al aire, la humedad contenida en ella, se evapora y se queda en el aire. En el caso de las secadoras, la humedad debe ir a algún lado, y, es precisamente por el proceso mediante el cual la secadora elimina esta humedad, lo que caracteriza los distintos tipos de secadoras que existen en el mercado.

En las secadoras de evacuación o de ventilación, la humedad sale directamente al exterior a través de un tubo. En el caso de utilizar este tipo, es importante asegurarnos de que este aire húmedo pueda ser expulsado al exterior –por medio de una ventana o de un sistema de ventilación- para evitar que el nivel de humedad de la habitación sea demasiado alto.

En general la pelusa que se desprende de la ropa se acumula en un filtro especial que debe ser limpiado después de cada uso para evitar que se atasque.

En las secadoras de condensación –variedad que actualmente se encuentra en auge- la humedad se recoge en forma de vapor de agua y se almacena en un depósito externo. A pesar de tratarse de modelos que consumen más electricidad, son más adecuados para el uso en lugares donde no tenemos suficiente ventilación.

Por último podemos encontrar secadoras de condensación con bomba de calor. Se trata de un modelo muy nuevo y, por tanto, más caro que los dos anteriores. La característica que las diferencia de las secadoras de condensación normales es que la bomba de calor las hace especialmente efectivas energéticamente. Esto supone reducir nuestro gasto energético además de ser más beneficiosa para nuestro medio ambiente.

¿Qué ropa puede ir en la secadora?

Para decidir si una prenda de ropa o material puede ser secado en la secadora, en primer lugar sería conveniente leer la etiqueta. Normalmente todas las prendas tienen instrucciones en este sentido. En cualquier caso, existen un par de reglas básicas que podemos tener en cuenta, en caso de duda.

En las secadoras nunca deberíamos poner materiales que sean altamente inflamables, como es el caso de muchos materiales sintéticos. Las prendas que sean 100% lana o las especialmente delicadas como las sedas o las lanas de cashmere, tampoco deberían ser introducidas en la secadora.

Como ya hemos dicho, en las etiquetas de casi todas las prendas podemos encontrar indicaciones sobre la posibilidad o no de usar secadora con ellas. El símbolo universal que indica esto es un rectángulo con un círculo dentro.

Este símbolo puede aparecer de tres maneras distintas; cuando tiene un punto dentro del círculo, significa que podemos usar la secadora. Cuando el círculo tiene dos puntos, entonces podemos utilizar la secadora pero debemos utilizar la temperatura normal. En caso de que el símbolo esté tachado con dos rayas, como puedes imaginar, significa que el uso de la secadora está desaconsejado para esta prenda.

Como ves, las secadoras pueden hacer tu vida mucho más fácil. Ahora que conoces como funcionan y todas sus ventajas ¿te animas a cómprarte una?

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