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Tamiz:la guía Westwing

A todos nos encanta tener en casa aparatos sofisticados que faciliten las tareas más pesadas o que requieren más tiempo. Sin embargo, a menudo los utensilios simples son también los más útiles. Es el caso del tamiz, un básico en cualquier cocina y una gran ayuda a la hora de conseguir la textura que quieres en tus platos.

En Westwing creemos que la eficacia no está reñida con el diseño y el estilo, ni siquiera en el caso de un accesorio tan tradicional como este. Hoy día tenemos a nuestra disposición distintos tipos, formas y materiales; así, seguro que puedes encontrar un tamiz que se adapte a tus necesidades y gustos.

¿QUÉ ES UN TAMIZ?

A menudo encontramos en recetas alguna referencia a harina tamizada o a la necesidad de filtrar un ingrediente en el tamiz, y puede que te hayas preguntado a qué se refiere. Pues bien: tamizar es pasar un alimento por un tamiz o cedazo para separar sus partículas. En el caso de la harina, el objetivo es que entre más aire, se formen menos grumos y que las posibles impurezas que pueda contener (alguna piedrecita, por ejemplo) no acaben en la comida. Si estamos preparando un bizcocho, tamizar la harina servirá para que la masa quede más esponjosa y ligera.

También sirve para distribuir de forma homogénea un alimento, como el azúcar glas decorativo en un pastel, o para separar los ingredientes sólidos de los líquidos; por ejemplo, las semillas y fibras que puede haber en un batido de frutas.

Tamiz

TIPOS Y FORMAS

Además de los más tradicionales, que suelen ser de madera, es posible encontrar tamices de acero inoxidable, plástico, nylon y tela. La forma y el tamaño importan: un tamiz de mayor diámetro separará los ingredientes más rápido y, según lo que queramos tamizar, tendremos que elegir una malla con agujeros grandes o pequeños para evitar que haya obstrucciones o que sólidos y líquidos no se separen. El modelo más novedoso de tamiz tiene además una forma muy decorativa: se trata de jarras con asa en las que se introduce la harina y se agita para que se airee bien.

CÓMO LIMPIAR Y CUIDAR TU TAMIZ

Como hemos visto, los tamices son accesorios muy versátiles: los utilizamos con harina, azúcar glas, sopas, salsas… Por esto y para mantener la máxima higiene, es importante que nuestro tamiz se mantenga muy limpio y, si es metálico, libre de óxido. Sin embargo, la variedad de alimentos que pasan por él y la malla que los separa hace que mantenerlos como una patena sea complicado. Los tamices de plástico pueden lavarse en el lavavajillas, pero esto no es posible con otros materiales. Si sigues estos consejos, la limpieza será coser y cantar:

  • Si lo has utilizado con algún alimento en polvo, sacude el exceso de producto en la basura y golpea ligeramente el tamiz con la mano para que no queden restos.
  • Si lo has utilizado con algún líquido o puré, mete el tamiz en agua tibia con jabón y déjalo reposar una hora. Si aún tuviera algún rastro de comida, prueba a fregarlo con un cepillo de dientes o a utilizar un palillo.
  • Por último y si todo lo demás falla, puedes limpiar el tamiz usando una lata de aire comprimido como las que se usan para limpiar teclados de ordenador y objetivos de cámara.
  • Recuerda secarlo muy bien al acabar, ya que la humedad puede derivar en óxido y el tamiz transferiría partículas de óxido a los alimentos. Si es de madera, la humedad podría provocar que se hinche; para evitarlo, puedes meterlo en el horno a fuego lento para que se seque completamente.

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