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Detalles
Las casas de los pájaros ya no son lo que solían ser. ¡Y eso es algo bueno! El emancipado pájaro del mundo ha reclamado su propia morada, estrictamente separada del reloj y las manecillas. Tras una exhaustiva renovación, la cabaña de madera ha sido sustituida por dos carcasas de acero cromado ultraminimalistas. El mecanismo es silencioso; para variar, funciona sin tictac. Las pilas sustituyen a los pesas de piña obligatorias: ya no es necesario dar cuerda (lo que siempre se olvida). Colgada en la pared o alternativamente apoyada en una mesa, una cosa permanece: pía una vez cada hora. ¡No se puede prescindir de tanto pájaro! Y, afortunadamente, dependiendo de la configuración, también se puede apagar por la noche. Entonces, hay paz en la caja.