












Detalles
“Por favor, ¿me puedes dar dieciocho kilos de dulces?”, dijo Pippi, agitando una moneda de oro. Un soleado día de primavera, Pippi Calzaslargas fue a la ciudad con Tommy y Annika, con los bolsillos del delantal llenos de monedas de oro. Tenía algo que hacer y, ¿qué mejor lugar para empezar que en la tienda de golosinas? Dieciocho kilos de dulces después, más una carretilla para llevarlo todo a casa, se puede decir con seguridad que Pippi había dejado su huella. Este cojín toma su forma de esos dulces retorcidos: un cojín suave en forma de cilindro con los extremos atados como un caramelo envuelto. Sus brillantes rayas diagonales son alegres pero sencillas, añadiendo un toque divertido sin abrumar la habitación. Suave y acogedor, es tan bueno para descansar la cabeza como para iluminar la habitación, sin necesidad de carretilla. El cojín tiene una discreta cremallera para facilitar su extracción.