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En casa de Francesca Hayward
Entre dos mundos: como Primera Solista del Ballet Real, el día a día de Francesca Hayward está marcado por la precisión y la disciplina; en cambio, su apartamento londinense está lleno de calma, personalidad y mucha calidez. Junto a su prometido Cesar y su perro Pablo, ha creado un lugar que invita a llegar a casa y desconectar. Los materiales suaves y las formas escultóricas aportan al apartamento una elegancia moderna con un sutil aire retro.

¡Pequeño, pero encantador!

Los apartamentos londinenses rara vez son espaciosos, pero precisamente ahí reside su encanto para Francesca. Al entrar, la mirada se dirige directamente al sofá y al dormitorio a la vez; todo se siente cercano, familiar y conectado. La luz es especialmente bonita: transforma los espacios a lo largo del día y aporta calidez y una sensación de apertura al apartamento.

El sofá como tu lugar feliz

El salón es el corazón del hogar, y el sofá WOLKE en rojo burdeos, el rincón favorito absoluto de Francesca. Su tejido brillante aporta un toque llamativo y se complementa con detalles de travertino y madera, así como con textiles en suaves tonos pastel.

¡Elegancia en cada rincón!

Seleccionado con cuidado

Francesca describe su estilo de interiorismo como algo que todavía está evolucionando. Lo que aprende en el proceso es que un hogar compartido no nace de una única visión, sino de concesiones, conversaciones y cosas que de verdad gustan a ambos. Algunas piezas favoritas y materiales con carácter crean una atmósfera personal.

Selección artística para la próxima cena con pasta

La zona de comedor combina líneas depuradas con detalles llenos de color. El cromo, el vidrio y la madera se encuentran con libros de diseño de gran formato, dibujos y objetos escultóricos. La mezcla recuerda ligeramente a los interiores en estilo Mid Century, pero gracias a la paleta de colores reducida y a la cuidada combinación de materiales, resulta al mismo tiempo muy contemporánea.

Después de los aplausos: las flores van del escenario directamente al jarrón de casa

Un foco de luz más suave

El ballet en cada parte

Francesca no deja el ballet en el teatro sin más. Vive en su postura, en la forma en que se mueve, en cómo percibe los espacios. Al mismo tiempo, su casa no es un segundo escenario. Aquí, la intensidad concentrada puede suavizarse. Tras la intensidad del estudio, volver a casa significa para ella: aterrizar. La tensión del día se queda fuera; dentro surgen ligereza y cercanía.

Donde empieza la calma

El dormitorio debía sentirse para Francesca como un pequeño nido: sereno, silencioso y conscientemente depurado. Mientras que en la zona de estar se pueden reunir objetos, disponerlos y vivir el espacio, esta estancia se mantiene más sobria. Texturas suaves, materiales naturales y tonos blancos y verdes armoniosos aportan calma visual.

«Volver a casa es como aterrizar.»

«El hogar es ese lugar donde puedo desconectar, recargar energías y ser simplemente quien soy.»

«Al final de una función, les digo a mis pies: buen trabajo».