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jadín con un sofa mostaza y un naranjo

En alemán, la palabra Wintergarden significa, literalmente, “jardín de invierno”. Si tienes la oportunidad de viajar a Alemania alguna vez y, con suerte, visitar alguna casa típica, disfrutarás de una sala acristalada (y, por tanto, con luz natural muy agradable) en la que las plantas y la madera crean una sensación de bienestar perfecta. Estos son los llamados jardines de invierno.

Desde hace un tiempo, estos jardines se han convertido en tendencia, y ya no es necesario que te marches al país germano para tener uno. Puedes crear un jardín de invierno en tu propia terraza, balcón o patio. Para ello, tendrás que combinar una buena iluminación natural, amplios ventanales, decoración y muebles adecuados, y plantas, muchas plantas. A continuación, te ofrecemos información útil e interesante sobre cómo tener tu propio invernadero y con qué fin quieres tenerlo.

La intención determinará toda la decoración

Dependiendo de si quieres que tu invernadero se utilice como tal o, más bien, que sea una especie de sala de estar, deberás escoger unos muebles u otros. En un sentido menos convencional, también podrías incluir dentro una pequeña sala de fitness o convertirlo en una pequeña sala de estudio u oficina de trabajo particular. Recuerda que los invernaderos, sí o sí, deben estar acristalados, por lo que todos los muebles que escojas se verán; piensa, pues, en muebles que tengan partes traseras más o menos decorativas. Por último, la iluminación, en combinación con los otros elementos ya mencionados y, por supuesto, las plantas, hará que tu invernadero juegue en otra liga, ya que contribuirán a generar una atmósfera muy acogedora y cálida, aunque sea en invierno.

Pasemos a la acción: decoración para tu invernadero

Según el tamaño de la estancia destinada a ser tu jardín de invierno, puedes optar por unos muebles y elementos decorativos concretos. Por ejemplo, los muebles de ratán para jardines son perfectos para darle un toque desenfadado y mediterráneo, y combinan muy bien con sillas de playa, redes, textiles de algodón o lino blancos o azules, etc. Como estar de vacaciones en tu casa, ¿verdad? Si, además, consigues unas buenas cortinas, estarás decorando doblemente, ya que el jardín estará cerca de otras zonas de la casa, como el salón o la entrada, y podrán verse a través de las paredes de cristal. ¡Dos por uno!

No olvides que los maceteros pueden tener diseños muy variados y originales, con colores y estampados, y estar hechos de otros materiales menos habituales, como el aluminio o incluso el plástico o la porcelana en macetas colgantes (muy sofisticadas estas últimas). Puedes también añadir pequeños bancos hechos en cerámica y metal, a juego con sillas y mesas auxiliares. ¡Ah! Y un último capricho: un termómetro customizado que te indique la temperatura del interior del jardín de invierno, para que tus plantas estén óptimamente cuidadas.

Sin las plantas no tienes el jardín

Sí, sí, todos estos trucos de decoración y mobiliario son muy útiles, pero… ¿qué plantas puedo utilizar para convertir mi jardín de invierno en un auténtico jardín? Con ellas, darás una sensación muy agradable al invernadero, y si uno de los lados acristalados da al exterior, podrás protegerte de las miradas indiscretas de personas que estén fuera de tu casa. Normalmente, se utilizan mucho las macetas, y en ellas puedes plantar diferentes tipos de plantas, como higueras, palmeras, limoneros… ¡la que más te guste! Eso sí, deberás seleccionar estas plantas teniendo en cuenta si tu invernadero es frío o cálido para que no se vean perjudicadas. ¿Tu jardín es pequeño? Pues utiliza plantas, flores o hierbas colgantes: estarás a la moda y aprovecharás muy bien tu espacio.

Dos preguntas extra: dónde y qué

jardín de invierno con biombo

Estas son las dos preguntas clave que formula alguien que quiere hacerse un invernadero en casa: en qué parte de la casa lo pongo (dónde) y cuáles son los materiales más adecuados para ello (qué). Sobre la primera, podemos decirte que sobre gustos no hay nada escrito; es decir, que al final lo ubicarás en la zona que más te apetezca (o en la que puedas…). En la parte norte de la casa no se calentará mucho durante el verano, aunque se enfriará bastante más en otoño e invierno. Para tener un poco de luz solar, la zona este es la mejor; podrás desayunar cada día en tu jardín de invierno. Por el contrario, si deseas disfrutar de los últimos rayos después de una dura jornada de trabajo, tu jardín debería estar en la parte oeste de la casa. Y la ganadora, con la insuperable cifra de 365 días al año, es la zona sur. Instala protectores solares dentro para que la fuerte luz veraniega no dañe tus muebles y plantas.

Con respecto a la segunda pregunta, los materiales pueden ser de muy distinta índole. Madera, aluminio, plástico… todos son bien recibidos, aunque la madera suele ser la triunfadora. La madera en laminas y encolada se emplea habitualmente para la propia construcción de los invernaderos, ya que es bastante resistente y aísla muy bien; si tenemos que ponerle alguna pega, es que en los exteriores no aguanta muy bien la exposición al aire, bajas temperaturas o humedad. Por otro lado, los invernaderos de aluminio, mucho más económicos que su versión en madera, presentan grandes superficies de vidrio; sin embargo, el aluminio y el vidrio pesan bastante, por lo que puede ser problemático instalarlo si no tienes una estructura que asegure su estabilidad.

Después de leer esto, ¿te animas a instalar un jardín de invierno en tu casa? Tanto si dispones de un espacio amplio, como si tienes uno más pequeño, harás que tu casa se diferencie significativamente de otras, y conseguirás un lugar de descanso y desconexión con solo abrir una puerta. ¡No te lo pienses más!