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Habitación luminosa en tonos blancos y beige

Tener humedades es un problema más que habitual, sobre todo cuando empieza la época de más frío y lluvias. Provocan manchas en las paredes y las dañan, aumentan la sensación de frío en las habitaciones y por lo tanto, generan un mayor gasto de calefacción, producen olores molestos y para acabar, no nos hacen ningún favor si sufrimos problemas respiratorios. ¿Qué podemos hacer para evitar la humedad en las habitaciones?    

El primer antídoto contra humedades: ventilar  

Es uno de los trucos más sencillos y más eficaces. Si la humedad se condensa dentro de la habitación, abrir ventanas ayuda a que entre el aire exterior y “seque” el interior. Además, renueva el aire de la habitación y tanto el olor como la condensación se reducen. Lo ideal es hacerlo durante las horas más cálidas del día e intenta que haya ventilación cruzada, es decir, abre la ventana de esa habitación, la puerta y otra ventana del otro extremo de la casa (a ser posible) para que se genere una mayor corriente de aire. Con solo 10 minutos al día mantendrás la humedad a raya. 

¡Ojo con los baños y las cocinas!  

La humedad en habitaciones como el baño o la cocina suele aparecer por condensación, ya que muy a menudo no hay ventanas que permitan ventilar bien el espacio. Se desprende la pintura, suelen aparecer manchas negras alrededor de los sanitarios, se produce un olor desagradable… Pero a pesar de todo esto, este tipo de humedad suele ser el más simple de solucionar. 3 consejos clave:  

  1. Si no hay ventanas, colocar un deshumidificador o instalar un extractor eléctrico de aire que sea muy eficaz. 
  2. Si hay ventanas, asegurarse de que están bien aisladas para que no se produzca un choque entre la temperatura exterior y la interior, y con ello, la condensación en el interior de la habitación. Lo ideal: que no sean de aluminio, porque es un material muy conductor, y que cuenten con doble acristalamiento con cámara aislante y sistema de rotura de puente térmico (RPT).  
  3. Y por supuesto, ventilar a diario en la medida de lo posible. 

Para humedades más complicadas 

Cuando las humedades son graves, la intervención de un profesional es indinspensable.  

  1. Las cubiertas planas son vulnerables a las filtraciones. Para evitarlas, hay unas placas especiales contra humedad –bituminosas– que se adhieren a la superficie del tejado, lo protegen y son muy duraderas.  
  2. En sótanos y zonas bajas de las paredes. La solución es más compleja porque requiere una solución que facilite que el agua salga hacia el exterior, cortando las paredes para infiltrar resinas, láminas de butilo, etc. 
  3. Para balcones, terrazas y ventanas existen aislantes líquidos que las protegen. 

Hay que tener en cuenta que, cuando aparecen las humedades, hay que solucionarlas bien porque si solo las pintamos con pintura antimoho o antihumedad, con el tiempo, vuelven a aparecer las manchas. 

Cómo limpiar las manchas de humedad 

Si aparecen manchas negras de moho en paredes con azulejos o pintura plástica, hay una solución que funciona perfectamente: hay una mezcla de una parte de lejía por tres de agua y frota las superficies. Desaparecerán como por arte de magia. Pero si la mancha de moho es grande y negra, puede que no puedas deshacerte de ella con facilidad. En este caso, lo más recomendable es acudir a un profesional. 

Una vez controlada la humedad en las habitaciones, si las paredes están pintadas, es clave repasar ese revestimiento con una pintura antimoho. Es un material con propiedades fungicidas y bactericidas que previene la formación y la proliferación de los hongos, y además, te permite lavar las paredes.