Accede a las mejores marcas hasta -70%

Accede a las mejores marcas hasta -70%

Habitación de niños en color azul clarito con elementos decorativos en tonos pastel

Nos encantan las alfombras. No ocupan espacio, aportan calidez y una pisada cómoda, ideal para andar descalzos, y decoran como el mejor mueble. Pero no solo nos gustan para los salones o nuestra habitación. En el dormitorio de los niños también nos encantan. Eso sí, hay que tener en cuenta una mayor limpieza, que sean seguras y sobre todo… ¡que les chiflen! Aquí, todo lo que hay que saber sobre alfombras para niños. ¿Empezamos?  

Decoran y separan zonas

Las alfombras son un recurso ideal para decorar los espacios. Tienen una fuerza visual innegable, sobre todo las de colores o estampados vistosos, pero, a la vez, consiguen “separar” distintos espacios. ¿Cómo? Porque delimitan zonas concretas y esa zona puede tener una función específica en una habitación. Algunas ideas:  

  • Una alfombra junto a una librería, con cojines en los que apoyarse, se puede convertir en una zona de lectura.  
  • Una alfombra junto a la cama hace la zona de descanso más invitadora, además de procurar una salida más cálida de la cama y evitando, así, los resfriados. 
  • Una alfombra en el centro de la habitación o junto a los armarios de juegos, aporta un área dedicada exclusivamente a disfrutar con los jueguetes. 
  • Varias alfombras de formas distintas pueden invitar a que el niño invente espacios para cada una de ellas, mundos imaginarios que incentivarán su creatividad. 

¡Muy prácticas! 

Colocar una alfombra delicada en la habitación de los niños no es una gran idea. Los niños siempre están en el suelo y cuando no es con un rotulador o otra pintura, están comiendo, quizás alguna galleta. Lo ideal, pues, es elegir alfombras resistentes y aptas para meter en la lavadora (lo indicará la etiqueta del producto). Si son alfombras lavables, ni sufrirás por las manchas ni por los gérmenes. Y por supuesto, un aspirado frecuente (a poder ser cada día y si no, cada dos o tres días) será imprescindible. De esta manera, reducirás la presencia de ácaros, polvo, tierra y otras suciedades que entramos en casa de la calle, y mantendrás las alergias lejos de su habitación.  

¿Y si las alfombras para niños no se pueden lavar? Aspira a diario y, en el caso de tener que sacar manchas, utiliza bicarbonato, vinagre o cualquier producto natural.  

Nuestro consejo: las alfombras para niños es mejor que tengan poco pelo. No solo porque el pelo es un imán de suciedad sino también porque se pueden esconder objetos pequeños como fichas de juegos, que luego es difícil recuperar. Las más cómodas son las más lisas y, si son de lana, que esté cortada muy al ras. 

Materiales entre los que elegir  

  1. De algodón

    El material preferido. Es un tejido natural fresco, que no se apelmaza, no acumula electricidad estática, no hay problema a la hora de lavarlo y es muy resistente.

  2. De fieltro

    Es flexible y resistente.

  3. De lana

    Por supuesto, es el tejido natural más cálido, pero también es el más delicado.

  4. De fibras sintéticas

    Son más económicas y hoy en día se han conseguido acabados confortables y cálidos. Son elásticas, ligeras, resistentes y muy fáciles de limpiar. Entre ellas, las hay de nylon, acrílico, poliéster o polipropileno.

  5. De materiales plásticos

    Vinilo, PVC o polietileno. Resisten manchas, rasguños y también cualquier tipo de líquido.

Si eliges una alfombra de materiales naturales, es una buena idea asegurarte también de que los tintes que se han utilizado para darles color también lo son. ¡Combo eco! 

Alfombras seguras  

Las alfombras para niños deben ser especialmente seguras porque los niños corren, se mueven mucho y una alfombra que ceda a sus movimientos puede provocar caídas. Si no tienen base antideslizante, puedes añadirla tú sin problemas. Las encontrarás fácilmente en tiendas dedicadas al bricolaje, por ejemplo.  

Otra idea que también ayuda para evitar que la alfombra se desplace, es que tenga un gran tamaño. Al ser grandes, tienen peso y ceden mucho menos ante cualquier movimiento. 

Otro consejo: revisa de vez en cuando que las alfombras que tengas en casa estén en perfecto estado y no tengan roturas o zonas desgastadas que se desprendan. Los niños, sobre todo los más pequeños, se lo ponen todo en la boca y hay que evitar cualquier problema. 

¿Y si las quiero guardar?  

Las alfombras para niños (y también las del resto de la casa) las puedes utilizar todo el año pero si prefieres usarlas solo en invierno, debes saber que no todo vale a la hora de guardarlas. Para que duren mucho más tiempo en perfectas condiciones, sigue estos pasos:  

  1. Aspíralas y límpialas para dejarlas libres de cualquier mancha. 
  2. Coloca papel de seda o una tela antes de enrollarla. Nunca plástico. Así evitarás que se forme moho. 
  3. Enróllalas sobre sí mismas. Nunca dobladas. 
  4. Guárdalas en horizontal, nunca en vertical, para evitar que se deformen. Y evita ponerles pesos encima.  

Siguiendo estos pasos conseguirás que tu alfombra se mantenga perfecta hasta la siguiente temporada.