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Distintos estilos de decoración con bancos

Los bancos nos encantan porque dan muchísimo juego. Regalan asientos extras, permiten aprovechar huecos muertos (por ejemplo, bajo una ventana) e, incluso, almacenar en su interior. Les puedes dar mil usos distintos; los hay para todos los estilos decorativos y quedan genial los pongas donde los pongas. ¡Decídete por un banco!

Exentos o de obra, con respaldo o sin él, plegables o abatibles, en metal, madera, mimbre, piedra… Sea cual sea el banco que estés buscando, elegir una pieza como esta le dará a tu casa un carácter especial, más encanto y originalidad. Y te ofrecerá algo nada desdeñable en los pisos de hoy en día donde los metros no sobran: la posibilidad de aprovechar el espacio al milímetro ¡con mucho estilo!   

Un banco exento para cualquier espacio  

Los bancos son, probablemente, uno de los elementos de decoración más versátiles. Ofrecen todo un mundo de posibilidades, pueden ser muy prácticos y le van fenomenal a cualquier habitación de la casa ¡Una pieza de 10! Con respaldo o sin él, un banco puede servirte de mucho en cualquier estancia. ¿Vemos cómo?  

  • En el recibidor: este espacio no suele ser muy amplio, así que es un buen lugar para disponer de un banco exento funcional. Por pequeño que sea, te dará una superficie de apoyo para sentarte y descalzarte o bien para dejar los bolsos al entrar en casa. Además, al ser un asiento bajo, cabe bajo un colgador.    
  • En el salón comedor: en ese rincón que te quedaba algo soso, un banco pequeño y exento puede darle el toque que buscabas. Decóralo con unas revistas o unos libros de decoración o viajes, que siempre nos hacen soñar, y un plaid o unos boles del estilo que más te gusten.   
  • En la cocina: cerca del office para ganar asientos extras cuando lo necesites. Coloca un bonito archivador con tus mejores recetas o ese juego de té tan decorativo que tenías guardado en el armario y nunca lucías.   
  • En el baño: un banco pequeño con unas toallas dobladas y una bandeja con jabones y velas aromáticos creará un rincón muy zen en tu baño. Una manera sencilla y decorativa de darle personalidad al espacio.   

3 tipos de bancos, muy prácticos y decorativos 

Un banco es un elemento muy práctico, a la par que decorativo. Descubre cómo sacarles el máximo partido a tres tipos de banco muy funcionales. 

  1. Un banco baúl para guardar de todo

    Con un banco baúl además de decorar y poder sentarte, también podrás guardar en su espacio de almacenaje interior todo tipo de artilugios, ropa, toallas… El asiento se levanta como la tapa de un arcón y ¡voilà! Ya tienes un lugar discreto para guardar de todo. Te puede venir de perlas para la habitación de juegos de los niños, para almacenar las toallas en el baño o como zapatero en el recibidor.

  2. Un banco de obra que se convierte en sofá  

    Para casas de campo o de playa, es una solución perfecta. Un banco de obra permite aprovechar toda una pared del salón. Y con unas buenas colchonetas y unos cómodos cojines, se consigue un auténtico sofá.  
    También es una muy buena opción bajo un ventanal, ya sea de obra o empotrado. Añade una colchoneta, unos mullidos cojines y un plaid dejado caer con gracia y conseguirás un espacio muy acogedor lleno de luz para regalarte momentos de paz. Perfecto para la lectura o para relajarte con un café mientras observas desde tu cálido hogar un frio día de lluvia.
    Pero un banco de obra no solo es perfecto para el interior, también lo es y mucho para el exterior. Resiste bien a la intemperie y puede revestirse del mismo material del suelo o la fachada (cal, piedra, madera…) para integrarlo mejor.  

  3. Un banco rinconero para añadir comensales

    Un banco muy útil que nos permite aprovechar al máximo un rincón. Su uso se ha generalizado sobre todo en la mesa para comer del office de la cocina. Constituye un bonito y acogedor elemento decorativo y con él podrás sentar a más personas en la mesa, pues se aprovecha todo el asiento. La esquina dejará de ser el lugar del que todos rehúyen y tendrás un espacio recogido ideal para que todos los comensales no pierdan detalle de la conversación en la mesa.

3 estilos de banco ¿cuál es el tuyo? 

Ahora que ya hemos hablado de los tipos de banco que puedes tener en casa, vamos a hablar de los looks que podemos darles. Te proponemos tres opciones para tres estilos distintos:  

  1. Estilo nórdico: 

Lo conseguirás eligiendo bancos de madera natural y sin tratar, envejecida o pintada de blanco, o con bancos que combinen madera y cuerda. Poco más necesitarás, porque el estilo nórdico es sencillo y en su sencillez está la gracia. Pero si quieres darle un toque, decóralo con piezas de artesanía en blanco, porcelana, barro o fibras naturales, o con textiles de algodón o lino en colores suaves, tonos arena y estampados geométricos.  

  1. Estilo urbano: 

De formas rectas, en madera aceitada o combinando madera y hierro, con carácter industrial, e, incluso, tapizado si deseas lograr un look algo más clásico. ¿Los colores? Para un estilo urbano más clásico: blancos, beiges o grises claros. Y para uno urbano sofisticado: azul petróleo, verde intenso, o bien gris oscuro, que aporta carácter y combina bien con cualquier otro color.   

  1. Estilo boho-vintage 

Bancos en maderas oscuras con patas abiertas, tapizados en piel con cojines decorativos de estilo étnico, en terciopelo o de estética retro en colores fuertes como el fucsia o el naranja. Una look muy chic para casas con mucha personalidad. 

Aunque si no te quieres casar con un estilo concreto, no te preocupes, porque no solo el material del banco consigue una estética determinada, también lo logra el estilismo que elijas para decorarlo. Un estilismo que puedes cambiar incluso con las diferentes estaciones y darle a tu banco un look más estival (con colores frescos como el blanco o el azul, o luminosos como el mostaza) o más invernal (con colores más sobrios, como los tierra o toda la gama de grises).   

Un banco, gran ahorrador de espacio, para un comedor original 

Visualiza un comedor con una mesa alargada y dos sillas a cada lado. Ahora, borra dos de las sillas y sustitúyelas por un bonito banco de madera. ¿Qué conseguimos? Para empezar, darle al comedor un estilo más original y desenfadado. Y para acabar, algo muy importante cuando los metros escasean: que donde se sentaban dos, ahora se sienten tres. Y es que los bancos multiplican las plazas de asiento.    

No necesitas disponer de mucho espacio para ello. Ojo al dato: en una pared de 1,50 m de longitud ya tendrías el espacio necesario. Piensa que con un banco de 1,20 m ya pueden sentarse cómodamente dos personas. Y para asegurar esa comodidad, reserva 45 cm de fondo y 40 cm de alto para el asiento.