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Abeja polinizando una flor de color miel

A medio camino entre el beige y el amarillo, encontramos el maravilloso color miel. Un tono capaz de subir la temperatura de un ambiente con suavidad, regalar sensación de confort y combinar con muchos colores distintos adaptándose a cada estilo decorativo. En definitiva, el color miel es un color con muchas caras que nunca pasa de moda.   

Del look más rústico al más industrial

¿Y cuáles son las caras más habituales de este color que no ha dejado de ser un must en decoración? Repasémoslas una por una:

  • Estilo rústico: el color miel siempre se ha asociado a looks rústicos donde eran habituales los muebles de pino barnizados con aquel típico tono anaranjado brillante que los hacía ultracálidos y perfectos para casas de montaña. Pero lo cierto es que no solo encaja en ambientes campestres.
  • Estilo Mid-century: también fue un color muy utilizado para el mobiliario de madera de los años 50, de líneas rectas y puras, bajo en altura y con patas inclinadas; piezas que buscaban la funcionalidad y una estética poco recargada, y que hoy se han recuperado para ambientes urbanos de aire retro.
  • Estilo clásico: aparadores, cómodas, grandes librerías estilo boisserie… Este color ha encajado siempre a la perfección en espacios de corte clásico con muebles fabricados con molduras y patas torneadas.
  • Estilo industrial: la mezcla de metal negro y madera color miel siempre funciona porque entre estos dos materiales se crea el equilibrio perfecto. La madera compensa el frío del metal, y más si su tono es el miel.

El gran secreto: cómo combinar color miel con otros colores

No obstante, hay que tener cuidado con el color miel porque dependiendo de con qué lo combines, puedes hacer que ese espacio quede algo anticuado. Y es que las maderas lavadas, naturales y blanquecinas, le han usurpado el trono que ha ostentado durante mucho tiempo en decoración. Y los muebles de color negro e incluso de colores vivos también se han hecho un hueco en las tendencias decorativas.

El secreto para evitar ese halo a pasado que puede tener –injustamente– el color miel es combinarlo bien. Algunas ideas para “mielizar” tu casa con mucho estilo:

  • Muebles en color miel combinan con textiles, auxiliares y complementos decorativos en tonos pastel empolvados: rosa palo, verde y azul grisáceos… Le aportan frescura y crean espacios jóvenes, cálidos y dulces.
  • Piezas y textiles (incluso paredes) en color miel combinan con otros en tonos más tostados: caramelos, chocolates y rojizos. El resultado son ambientes muy acogedores y con mucho carácter, de aire boho y cosmopolita.
  • Muebles de color miel combinan con otros en blanco crea espacios cálidos y luminosos, aptos para estilos sencillos, de tendencia skandi.
  • El negro y el miel se pueden combinar pintando las paredes en color miel y decorando el espacio con muebles y lámparas en negro. Estilo urbano y moderno, de cierto carácter industrial.
  • Muebles y textiles en color miel combinan con paredes y textiles en tonos intensos como el verde bosque o el azul profundo. Una idea genial para espacios muy personales, de estética retro actualizada.

Piezas que triunfan en color miel

A veces, una sola pieza puede cambiar todo un espacio. En el caso de los muebles y los textiles en color miel, no solo consiguen un gran efecto en el ambiente, sino que, gracias a su componente dorado, también aportan luz, calidez y vida. ¿Piezas en miel que nos encantan?

  • Sofás y butacas tapizadas en chenilla o terciopelo. Decoradas con cojines en verde bosque y estampados botánicos, crean un look retro actual fascinante.
  • Alfombras con estampados geométricos en blanco, tonos miel y azules profundos. Una estética muy Mid Century que dota a los espacios de muchísimo carácter.
  • Paredes y suelos, a cojunto con muebles y lámparas en negro o gris plomo. Espacios drámaticos y sofisticados.
  • Carpinterías, ideales en pisos antiguos recuperados con suelos de madera o de mosaico hidráulico.
  • Cortinas y detalles decorativos en color miel en espacios donde el blanco domina tanto en paredes como en mobiliario. Para ambientes boho-skandi.
  • Cojines y mantas, combinados con otros en color coral sobre sofás y camas gris claro. Suavidad chic.

Ya lo ves, las caras de este color miel pueden ser infinitas. Todo depende de cómo lo combines. Juega con él, “mieliza” tu casa y le darás luz, calidez y vida.