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cocina blanca rustica

¿Quién dijo que las cocinas rústicas estaban pasadas de moda? Lejos de ser un estilo obsoleto, la decoración rústica es un estilo cada vez más demandado y en constante evolución para incorporar nuevas tendencias.Una cocina rústica blanca es todo un reclamo para quienes buscan lo mejor de lo campestre y hogareño pero sin la necesidad de tener que ceñirse a la oscuridad que puede causar a veces el estilo rústico. ¿Cómo conseguirlo? ¡Sigue leyendo! En Westwing te contamos todos los consejos e ideas para lograrlo.

¿Por qué elegir el blanco para una cocina rústica?

Una cocina blanca rústica es indiscutiblemente una opción maravillosa para traer lo mejor del mundo rural a la vida cosmopolita. Si añades el color blanco, el resultado será mayor calidez, mayor sensación de amplitud, limpieza y atemporalidad. Jugando con otros colores y materiales, en paredes, muebles y en el resto de elementos decorativos, podrás conseguir romper con la monotonía y crear una cocina con mucho estilo y personalidad.

Además, de su versatilidad y encanto, te damos 4 razones para elegir el color blanco como base de tu cocina rústica:

  1. El blanco es un color fresco, limpio y que aporta luminosidad: Puedes añadir el color balance tanto en paredes, techos, suelos, muebles, detalles, iluminación… En lugar de un blanco puro, también puedes decantarte por un tono blanco roto o crema para un acabado más cálido y relajante. Ambos colores, blanco puro o crema, encajan a la perfección con cualquier estilo de cocina, desde la más tradicional y rústica a la más contemporánea.
  2. El color perfecto para jugar con diferentes colores y materiales: Una cocina rústica blanca es ideal para jugar con diferentes acabados que pueden tener como resultado opciones muy diferentes y totalmente adaptadas a tu estilo más personal. Puede combinarse con colores claros, pastel, oscuros o incluso los más vivos como el rojo. Además admite todo tipo de materiales para crear ambientes rústicos, como por ejemplo el mimbre, la madera, el ladrillo o el mármol. El contraste de materiales y colores es muy original y el color blanco te permite dar protagonismo a aquello que tu desees.
  3. Una cocina blanca no desentona cuando está abierta a un salón-comedor: En la actualidad es muy común tener casas tipo loft o casas diáfanas con la cocina abierta a la zona del salón y comedor. En la vida urbana, este tipo de espacios son tendencia y es por eso que las cocinas blancas están cada vez más de moda. Si añades a esta perfecta combinación, un toque rústico, conseguirás un resultado increíble, por ejemplo, añade un toque único con una cocina que se funda con el comedor moderno, pero con un aire rústico gracias a al techo de madera con vigas a la vista, las lámparas de mimbre y una alfombra de ratán. En el caso de los espacios abiertos para cocinas, la mejor opción es separar las zonas mediante una isla, que puede ser por ejemplo de obra, para un toque más tradicional o de mármol, para un estilo más elegante y sofisticado.
  4. Una cocina rústica blanca es la opción más cálida: ¿Por qué una cocina rústica tiene que ser oscura y apagada? Aunque es cierto que el estilo rural más tradicional es algo apagado debido a sus colores (marrones, verde, madera oscura envejecida…), en las variaciones más actuales y contemporáneas, el juego con tonos más claros como el blanco, el beige y los tonos pastel hace que el estilo rústico se vuelva mucho más cálido y acogedor.

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En cocinas rústicas blancas, la mezcla de materiales siempre es un acierto

Las cocinas rústicas blancas combinan a la perfección con infinidad de materiales diferentes, que le otorgan personalidad y las convierten en un lugar mucho más íntimo y agradable. Te damos algunos ejemplos muy fáciles para poner en práctica:

  • Encimeras de madera: la madera no suele ser la opción más recurrente para ecimeras, pero es sin duda es una excelente superficie de trabajo para cocinas. Las bancadas de madera aportan personalidad y, sobre todo, transmiten calidez. Son ideales para combinar con cocinas rústicas blancas dando un toque muy hogareño.
  • Encimeras de mármol: Más clásica que la opción anterior. Su calidad es excelente, y a día de hoy muchas personas eligen esta opción para su hogar por sus excelentes características y la elegancia que aportan a las cocinas.
  • Una mesa de madera envejecida: Una pieza que puede marcar sin duda la diferencia en una cocina. Decídete por una mesa antigua restaurada para que se convierta en el foco principal de la estancia. Puede ser una mesa perteneciente a algún familiar, una reliquia familiar que ha pasado de generación en generación, o también puedes encontrar una en algún rastro o tienda de muebles vintage. Cuantas más vetas y nudos tenga, mejor, ya que el efecto de mueble envejecido es justo lo que mejor combina con el estilo rústico. Incluso si eres más atrevido puedes conseguir una de algún color, para hacer contraste con el color blanco.
  • Lámparas y alfombras de mimbre: Los elementos decorativos de fibras naturales no pueden faltar en ambientes rústicos. Si tu cocina es de color blanco, además estas texturas puedes aportar la calidez necesaria para lograr un acabado mucho más íntimo.
  • Una isla de microcemento: Una isla de obra de microcemento puede ser el foco de todas las miradas. Sin duda, los muebles de obra son capaces de transportarnos a la casa de campo de nuestros abuelos. Los muebles de obra también son una excelente alternativa en las viviendas actuales ya que son muy versátiles, muy resistentes y duraderos y para cocinas rústicas pequeñas son los más adecuados ya que con ellos se puede optimizar y aprovechar mucho el espacio disponible.

Cocinas blancas pero con toques de color

¿Por qué una cocina blanca tiene que ser aburrida? ¡Dale color a tu cocina rústica blanca! Las cocinas blancas son una apuesta segura: son atemporales, combinan perfectamente con cualquier otro estilo decorativo, son luminosas y transmiten sensación de orden y limpieza, pero, a menos encante el look “total white”, tienen el riesgo de resultar algo frías, apagadas y monótonas. Para dar el toque de color que necesitas hay varias maneras:

  • En la pared: Añade una pared de ladrillo, piedra o azulejos de colores o dibujos. De esta forma conseguirás una cocina con más personalidad y que rompa con la monotonía del blanco. Además, estos elementos en paredes crean acabados rústicos y muy acogedores.
  • En muebles: Una tendencia muy frecuente es alternar muebles de distintos colores, por ejemplo, elegir los muebles empotrados de color blanco y los armarios inferiores de otro color o acabado distinto. Así lograrás una cocina más viva y dinámica.
  • En el suelo: Un suelo rústico de madera o de vinilo puede ser otra opción muy común para acabar con la monotonía del blanco. Puedes encontrar suelos con distintos acabados o incluso puedes combinar ambos materiales para separar la cocina en zonas, por una parte el comedor y por otra parte la zona de cocina como tal.
  • En los detalles: puedes añadir en color en muebles auxiliares o detalles como lámparas, sillas o taburetes, jarrones, trapos… Siempre puedes probar a jugar con dos o tres tonalidades diferentes, eso sí, no es recomendable abusar en exceso del color.

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