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Dormitorio con muebles de madera blanca

Eternos. Así es la madera y así es el color blanco. Porque nunca pasan de moda. Y es que encajan perfectamente con cualquier estilo decorativo y generan sensaciones que hoy en día –con la mayoría de nosotros viviendo en pisos pequeños y a veces poco luminosos– perseguimos mucho: calidez, naturalidad y luminosidad.  

Pero lo mejor de este material, la madera, y de este color, el blanco, es que juntos, multiplican su efecto, ya que uno potencia las cualidades del otro. El resultado es que toda pieza de madera blanca, desde el mueble más grande hasta una sencilla caja de madera blanca, acaba siendo un elemento decorativo del que nunca nos desprenderemos por mucho que cambien nuestro estilo y preferencias. 

La madera, un must en todos los estilos de casa 

¿Por qué la madera es el material que, por tiempo que pase, reina en la decoración de las casas? Por su resistencia; por su versatilidad, ya que, según el corte de la pieza, puede ser desde rústica hasta contemporánea; por ser un producto natural y por su capacidad de crear ambientes acogedores y cálidos.  

Hoy es máxima tendencia la madera raw, es decir, los muebles y complementos en madera en bruto, sin pulir ni barnizar. Nos gusta la madera que parece salida directamente del bosque más frondoso. Pero también sigue siendo cool  una madera pintada de blanco, porque, si la madera siempre queda bien, pintada de blanco todavía encaja mejor en cualquier ambiente. Los hace más neutros y consigue que el mobiliario que en color madera hubiese ocupado visualmente mucho, se aligere y parezca más pequeño de lo que realmente es.  

Los diferentes looks del blanco  

Pero el color blanco no siempre es igual. Puede cambiar de personalidad en función del acabado que se le dé. Pensemos por ejemplo en una caja de madera blanca. Ahora imaginémosla pintada con una pintura blanca mate que la deje tan lisa y perfecta como un lacado, el aire de la caja será muy clásico. ¿Y si la pintura es brillante? Adquirirá un punto sofisticado, ¿no? Pero… ¿y si patinamos la pintura blanca? Le daremos una halo antiguo, como de caja encontrada en el desván de casa de la abuela. Y todavía un look más: ¿que pasaría si la rascáramos con una esponja de lana para desconcharla y que aparezca el verdadero color de la madera en ciertas partes de la caja? Definitivamente estaríamos delante de una caja de madera blanca de aire retro.  

Madera blanca: siempre será la pareja perfecta 

Otra ventaja de los muebles realizados en madera blanca es que quedan bien junto material o color que sea. Por ejemplo, una mesa de madera blanca encaja perfectamente con unas sillas de metal; un cabecero de madera blanca hace que la ropa de cama de colores intensos se vea todavía más viva de lo que es; una librería de madera blanca sobre una pared negra, aun irradia más luz; o una caja de madera blanca sobre una mesita auxiliar de plástico, por ejemplo, crea un contraste “natural-sintético” de equilibrio perfecto. Realmente no hay material o color al que la madera blanca no ayude. 

100% estilo escandinavo 

Pero si algo tienen los muebles y complementos de madera blanca que nos encanta es que nos remiten al estilo decorativo que llegó para quedarse: el nórdico.  Un espacio decorado con piezas en madera blanca es un espacio sereno, luminoso, sin artificios. Justo la filosofía que busca esta tendencia decorativa. Acompaña su serenidad con colores arena o grises suaves, que potencian la vez que matizan su luz, y materiales como las fibras naturales, que se suman a este estilo eco que nos ha enamorado a todos.