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salón gris y azul

Los colores fríos son los colores más frescos de la rueda cromática y puedes optar entre sus versiones más claras o más oscuras, ya que ofrecen una gran diversidad de matices. Te contamos cuáles son los colores fríos, qué propiedades tienen, cómo combinarlos con otras paletas de colores para conseguir diversos efectos y todas sus ventajas en decoración. Todo un soplo de aire fresco para tu casa.

¿Cuáles son los colores fríos?

Los colores fríos ocupan la mitad de la rueda de color que se compone de verdes, morados y azules, junto con otras mezclas de estos.

Los llamados colores fríos se dividen en dos categorías: fríos claros y fríos oscuros. En el primer grupo encontramos los tonos verdes laurel, oliva, menta o aguamarina; los tonos azules agua, turquesa celeste o cian; y los morados, como el lavanda, lila, malva, rosa pastel y magenta. Son los tonos más suaves del verde, el azul y el violeta. Transmiten serenidad, intimidad y relajación.  Al ser colores claros, producen un efecto de distanciamiento entre las paredes que resulta muy interesante en habitaciones pequeñas. Es habitual reservar estos colores para dormitorios, zonas de descanso y baños.

En el equipo de los colores fríos más oscuros están los verdes musgo, eucalipto o pino, azules pizarra, zafiro o marino y los violeta berenjena, mora, púrpura y burdeos. Son tonalidades que imprimen carácter a una estancia y suelen reservarse como colores para salones, estudios o dormitorios. Al tener una gran fuerza decorativa, es preferible usarlos solo en determinadas paredes o muebles y combinarlos con tonos claros o neutros para no recargar.

No tengas miedo de utilizar colores fríos si las estancias reciben mucha luz natural. Refrescan los ambientes y aportan calma, si los eliges en su versión más clara, y mucho carácter, si son más oscuros.

Cómo combinar colores fríos

Los colores fríos tienen la capacidad de crear una sensación de amplitud única, ya que “alejan” las paredes entre sí y hacen que los techos parezcan más altos. Hay colores que trabajan bien juntos y otros que no. Con estas combinaciones que te proponemos ganarás luminosidad y estilo:

  1. Colores fríos con blanco: Cualquiera de los colores fríos de la rueda cromática queda bien con cualquier tono de blanco. Así pues, si quieres ir a lo seguro, escoge tu tono frío preferido y úsalo en un tanto por ciento proporcionado con la importancia que desees que tenga, siempre con blanco. A mayor porcentaje, más protagonismo del color. Esta mezcla dará sí o sí con un ambiente luminoso.
  2. Colores fríos con negro o gris: Los dos últimos darán templanza y sobriedad al tono frío elegido. Esta sugerencia se aplica con moderación, añadiendo detalles en color negro o gris como el marco de un cuadro, una lámpara o un mueble oscuro. Un mix elegante.
  3. Colores fríos con neutros: Otra alternativa idónea para los que no les vaya el riesgo y les encante el estilo contemporáneo. Proporciona ambientes calmados, amplios y sin restar un ápice de luz.
  4. Diferentes tonos de la misma gama de color frío: Azul, verde o morado poseen tantos matices que es fácil seleccionar uno de ellos, el que más te guste, y jugar con sus distintas tonalidades. Una pared de acento en azul oscuro, combinada con un sofá en azul turquesa o celeste y una lámpara en azul agua, por ejemplo.
  5. Una paleta de color sostenible: Es tendencia y reivindica los verdes y los azules, que encajan con el cuidado del medioambiente. Los colores azules con matices muy intensos vuelven a despertar interés, junto con grises, verdes y tonos tierra. Juntos pueden crear escenas llenas de naturalidad.
  6. Combinar colores fríos y cálidos: apostar por tonos fríos y cálidos de forma equilibrada dará como resultado una escena moderada. Otra opción interesante es alternar los colores en cada espacio con diversos tonos. Por ejemplo, tonos cálidos en el salón, tonos fríos en el dormitorio. Combinarlos en su justa medida consigue un equilibrio cromático que da seguridad y calidez, propiciando una agradable sensación de bienestar.

Cómo decorar con una paleta de colores fríos

Estos colores se utilizan para calmar el ritmo respiratorio, relajar los músculos, disminuir la presión arterial y la temperatura corporal, lo que conlleva una placentera sensación de confort y frescura. Cuanto más fuerte es el color frío, más intenso es este efecto.

Puedes definir zonas dentro de una misma sala usando diferentes tonalidades frías para marcar fronteras y distintas profundidades a nivel visual. Para que no sea muy estridente, usa los tonos fríos más claros. Los fríos son colores para pintar paredes perfectos, ya que las alejan entre sí y hacen que el espacio parezca más grande.

Reserva los cálidos para elementos del mobiliario, como el sofá, o los textiles, como las cortinas, para aportar calidez y hacer la estancia más acogedora. Y es que si no quieres que tu decoración te deje helada, juega alternando tonos fríos y cálidos.

Esperamos que nuestra guía de colores fríos te ayude en tu próximo proyecto de decoración de casa.

Añade colores fríos a tu decoración con estos objetos