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Huerto de tomates en invernadero

Cuidarnos mismos cuidando a la vez el planeta es una de las máximas de los amantes del slow food. Si tú te sientes identificado con este movimiento que apuesta por comer prestando la máxima atención a lo que ingerimos, valorando la calidad de los productos y su procedencia; este artículo te interesará. Con tu huerta comerás sano, te cuidarás por dentro y llevarás una vida sostenible, a la vez que harás ejercicio. ¿Quieres aún más beneficios?  

Busca el sol 

Puedes tener un huerto en una gran extensión de terreno, claro, pero también en espacios que no hubieras considerado jamás para esta tarea: un pequeño rincón de tierra en tu patio, un balcón con los huertos urbanos e incluso una ventana. Sin embargo, hay algo que necesitas sí o sí: sol. No podrás disfrutar de un huerto si ese lugar que has elegido para plantar las más suculentas hortalizas y verduras no recibe baños de sol. Así que busca la mejor orientación para tu huerta colocándola en ese espacio en el que vaya a recibir más horas de sol.  

Si el hueco que has elegido para tu huerta recibe mucho sol durante todo año, podrás plantar en él alimentos de cualquier temporada. Pero si solo recibe mucho sol cuando este está más alto, deberás pensar en cultivar productos de la época primavera-verano. 

5 pasos para empezar con tu propia huerta

  1. Limpia el terreno: quita malezas y piedras, y deja limpia la tierra. 
  2. Haz bancales: deja unos 30 o 40 cm entre ellos y podrás caminar por ese espacio para cuidar cada uno de los minihuertos. 
  3. Ara la tierra o remuévela de forma superficial con un rastrillo antes de plantar nada. 
  4. Abona la tierra: hazlo añadiendo abono orgánico para enriquecer tu huerta. Puedes crearlo tú mismo mezclando cáscaras de huevo, resto  de patatas, de frutas, etc. Tiras esta mezcla en un rincón del jardín, la riegas y la cubres con un plástico. Cuando haya fermentado, ya tendrás un buen abono para tu huerta.  
  5. Piensa bien el sistema de riego. Es muy acertado plantar las distintas variedades de hortalizas o verduras que elijas en función de la necesidad de agua que precisen, es decir, es mejor agrupar las plantas que necesitan más riego por un lado y las que necesitan menos por otro. Uno de los sistemas más aconsejables es el microrriego con programador, que nos hace la vida más fácil permitiendo que el cultivo esté siempre hidratado. 

¿Empezamos con la huerta? 

Se recomienda no plantar directamente en la tierra sino hacerlo previamente en unos semilleros o planteles. Así, las semillas germinan más fácilmente y es más cómodo controlar cada una de las plantas. Cuando hayan pasado unas semanas después de la germinación, saca con cuidado cada planta de su semillero con todo su cepellón (raíces) y plántala en tu huerto.  

4 tipos de siembras en la huerta

Ten presente en qué tipo de clima estará tu huerta, es decir, ¿vives en climas fríos? ¿o en una zona que se mantiene bastante cálida durante todo el año? Dependiendo de la respuesta, a tu huerta le convendrá un tipo u otro de siembra. En tu tienda especializada en jardinería y huerta te podrán asesorar. Pero, a grandes rasos, hay un tipo de siembra para las 4 épocas del año:  

  1. En primavera: siembra pepinos, judías, espinacas, zanahorias, tomates, pimientos, puerros, apios y cebollas. 
  2. En verano: tomate, lechuga, calabacín, berenjena, col, pepino, pimiento, sandía, etc. 
  3. En otoño: brócoli, calabaza, canónigos, coliflor, chirivía, patata, nabo, etc. 
  4. En invierno: coles, habas, guisantes, endividas, rábanos, ajos, remolachas, acelgas y también zanahorias y judías, por ejemplo. 

¡Cuida la tierra! 

Para que la tierra no se agote, utiliza la técnica de la rotación de cultivos, es decir, si un año has puesto en un bancal hortalizas de fruto como pueden ser los tomates o los pimientos, que son plantas muy exigentes con el sustrato, al año siguiente, cámbialas de bancal y en el que estaban apuesta por plantar especies que sean menos exigentes, como las lechugas, para que la tierra descanse, o bien especies que la enriquezcan, como las leguminosas. Y, por otro lado, utiliza el acolchado, que podrás encontrar en tiendas especializadas en jardinería y huerto. El acolchado evita que nazcan las malas hierbas y a la vez, retiene la humedad del suelo. 

Siguiendo estos consejos conseguirás una huerta bien preparada para consumir las más sanas y suculentas hortalizas y verduras.