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Dormitorio decorado en blanco

La decoración en blanco es un clásico que nunca falla. Es estiloso, tranquilo, armonioso, combina bien con otros colores y, sobre todo, es muy fresco. Paredes, mobiliario y telas blancos hacen que una habitación parezca más grande. En definitiva, todo son ventajas utilizándolo. Aplica su pureza y versatilidad con las ideas que te damos a continuación, relacionadas con su aplicación en ciertas partes de la casa y, especialmente, su combinación con otros colores. ¡Toma nota para no quedarte en blanco!

El blanco también para la mesa

Es verdad que deberás tener mucho cuidado porque el blanco es un color que se mancha fácilmente, pero este es, quizá, el único pequeño problema que podría surgirte. El blanco no solamente es para las bodas, los bautizos y las comuniones, como mucha gente piensa: la vida cotidiana también lo acepta muy bien. Manteles y servilletas blancos y a juego con platos y cubiertos dorados o de plata, junto con vajilla de porcelana, candelabros metálicos y un precioso jarrón en el centro son una opción perfecta.

Las paredes blancas son atemporales

Atemporal. Esa palabra que tanto nos gusta por su versatilidad. En efecto, el blanco es un color atemporal en las paredes. Según los elementos decorativos que añadas, lograrás cambiar ligeramente el aspecto para así no cansarte de ver siempre el mismo tono. Asimismo, los accesorios hechos de lino o maderas claras mejorarán considerablemente tu estilo.

Mesa decorada en blanco con limones y cocos

Blanco y negro: otro clásico

Otro clásico que nunca se pasa de moda es la combinación de negro y blanco, no solo en la ropa o los complementos, sino también en la decoración del hogar. En las paredes queda muy bien, ya que puedes acentuar líneas horizontales o verticales y jugar con los efectos visuales para dar sobriedad a la habitación en la que los uses. En los textiles también puedes incluirlos: cojines, alfombras, mantas, etc. Y, por supuesto, en la mesa son una combinación exquisita: un mantel blanco o a rayas con candelabros negros, vajilla blanca y unas plantas en medio es la mayor muestra de elegancia a la hora de comer.

Otros colores que le van bien al blanco

  1. Rojo y blanco. Un interior blanco puede cobrar mucha vida con toques de rojo. Por ejemplo, dispón objetos rojos y blancos, con estilo, sobre una cómoda y verás qué cambio le das. Es muy típica en los hogares con un cierto aire al estilo country escandinavo. ¡Atrévete!
  2. Blanco y plata. ¿Te imaginas un florero plateado con ramas decorativas de color blanco? No lo utilices solo en una fiesta. Estos dos colores pegan mucho y darán un toque de alegría a tu vida diaria. Con accesorios en estos tonos, como mesas auxiliares o baldas de estanterías, fijarás mucho más este efecto.
  3. Blanco y gris. Similar pero no igual a la anterior, la decoración en blanco y gris es muy popular. En sofás, cojines, en partes de la cocina y, cómo no, en la mesa, el gris y el blanco son un claro ganador.

Olvídate ya de esa idea de que el blanco es un color soso y aburrido. Como ves, hay muchas opciones para hacerlo único, aplicables durante todo el año.